…. y ella le dijo: “Creo que ya es hora de seguir adelante; que cada uno tome su camino. Ya nada es lo mismo. Nada es como en un principio. Hemos cambiado.”
Entonces él no tenía más que decir. Inundado por ese silencio, la abrazo y marcho. Pensó en todos los años juntos, en las aventuras vividas, en los problemas antes superados; no entendía. Pero, extrañamente, sentía esa tristeza de dejar a alguien amado mezclada con un sentimiento de libertad, de felicidad; no estaba solo. No sabía porque, pero una brisa nueva lo abrazaba. Al final descubrió, el gran error que ella cometió con sus palabras. Nada, nada había cambiado y esa era la razón principal por la que él estaba tranquilo. Era su gran oportunidad, su oportunidad de renacer, alejar la rutina y descubrir nuevos retos, nuevos paisajes, nuevas aventuras. Eso que la costumbre dejó botado años atrás. Un nuevo amor vendrá, y por supuesto, no existirá comparación alguna, porque con cada paso que se da se avanza un poco más.
“Poder decir adiós…. es crecer” Gustavo Cerati

